Triste época la nuestra! Prejuicios

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Imagen descargada de Centro Nagual Madrid (Flickr)

Hoy en día, una ingente cantidad de información en forma de estímulos visuales y auditivos rondan nuestras casas y las calles. Me refiero a la televisión, la radio e Internet por ser los más importantes a la hora de informarnos sobre sucesos en lugares que no nos habíamos ni imaginado que existían. Esto tiene cosas muy positivas, como por ejemplo, abrirnos los “horizontes mentales”. Sin embargo, cuando solamente se nos enseña cosas negativas sobre un determinado colectivo, como por ejemplo, los musulmanes, nos formaremos una mala imagen de todas las personas que pertenezcan a dicha colectivo. Ese es el poder de los medios de comunicación y de la televisión en particular: formarnos una representación mental de un determinado grupo, crear fantasía en nuestras mentes, llevándonos a generalizar unas imágenes a todo un colectivo en base a repeticiones y repeticiones en forma de vídeos e imágenes violentas y todos los estímulos que sean necesarios y posibles, para que impregnen bien en la retina, en el oído y por ende en el recuerdo emocional, llevándonos rechazo de dicho grupo y, dependiendo de la persona, a la agresión física, verbal, etc.

No queda duda de que la necesidad de información es básica para el ser humano. Por eso han surgido estas instituciones, que en lugar de estar reguladas para el beneficio común, están diseñadas para ganar dinero, para ellos, para las empresas… A lo largo de su historia se ha ido desarrollando para formar un entramado complejo de empresas ansiosas por controlar a la mayor parte de las otras empresas, con el fin de controlar la opinión pública. Pura competitividad. Puro dinero. Puro capitalismo.

Los prejuicios se ponen en función de manera rápida, automática e inconsciente. Los seres humanos tenemos dos formas pensar, y por lo tanto, dos formas de juzgar. Una rápida y otra lenta. La primera, se realiza en base a juicios rápidos, automáticos e inconscientes. Estos son eficaces porque nos libran del esfuerzo y desgaste mental que supone pensar profundamente en algo. El segundo tipo, es el juicio profundo, lento y consciente. Supone mayor esfuerzo y desgaste mental.

Como podemos imaginar, los prejuicios se basan en los juicios rápidos, automáticos e inconscientes y son básicamente creencias, sentimientos y conductas hacia un determinado grupo social (etnias, razas, culturas, etc.). Las creencias y conductas son fáciles de cambiar o suprimir, pero los sentimientos son algo difíciles de modificar porque el recuerdo emocional es algo que persiste más que las creencias, las cuales son más accesibles. Hace un tiempo, cuando la discriminación al distinto no era sancionada socialmente se manifestaban abiertamente, sin embargo, hoy en día, al estar castigado legalmente cualquier forma de discriminación abierta sea por razón de raza, religión, orientación sexual, las personas son más precavidas a la hora de manifestar sus prejuicios, por lo que encuentran en las redes sociales un anonimato que les viene como anillo al dedo para expulsar su miseria mediante el teclado.

Existen una serie de estereotipos y prejuicios asociados al Islam y a los musulmanes que se han definido en nuestra sociedad. Por ejemplo, se cree que dicha religión permite la violencia y el terrorismo, que la mujer es tratada de manera injusta porque se la considera inferior al hombre, que los hombres son unos mujeriegos lujuriosos porque se pueden casar con más de una mujer, etc. Si estudia el Islam se dará cuenta de que no hay ninguna base sobre la que se sustentan dichas creencias, más que en juicios sesgados y generalizaciones que se extraen de una minoría que no representa al Islam. Es decir, que un grupo de “musulmanes” haga algo no significa que su religión les mande a hacer eso y por tanto que todos sean así. Una persona con dos dedos de frente debería intentar conocer realmente a quien o a qué juzga o al menos ignorar hablar de aquello de lo que no tiene conocimiento.

En el Islam los permisos y obligaciones no son en vano, sino que existen razones. La máxima en el islam es la justicia en todos sus ámbitos. La virtud está en la base de todas las prácticas islámicas. La creencia se une a la práctica y la razón y la fe van de la mano.

“Dios ordena ser equitativo, benevolente y ayudar a los parientes cercanos. Y prohíbe la obscenidad, lo censurable y la opresión. Así os exhorta para que reflexionéis” (Corán 16:90)

Para terminar, les animo a ver un vídeo, difundido por el periódico digital ” El Diario”, en el que se explica de manera breve y concisa cómo se difunden las falsas creencias sobre los musulmanes a través de los medios de comunicación. Te ánimo a verlo porque, de esta misma forma, se crean todo tipo de prejuicios y estereotipos. No te dejes engañar…

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